CENTRO
DE ENSEÑANZA TÉCNICA Y SUPERIOR.
Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades.
Administración Educativa.
Liderazgo escolar.
Presenta:
Atenas Jaqueline Díaz
Jaime.
Matricula 8422.
Cd. Ensenada, B. C., 23 de Agosto de 2013.
Liderazgo escolar
El liderazgo es una habilidad que en algunas personas suele ser innata o
adquirida, pero sin duda es una característica esencial que los líderes de
cualquier organización deben tener para motivar al personal y lograr las metas
establecidas.
Dicho
liderazgo puede ser desarrollado y se puede fomentar en los directivos
competencias necesarias para conducirse como un buen líder, de acuerdo con
Rojas (2006), “El liderazgo se prueba en situaciones
complejas, en momentos difíciles o críticos.” (p. 23), es cuando el líder debe distinguir los sentimientos de ira, frustración,
impotencia y tristeza de su equipo para transformarlos en motivación y ganas de
sobreponerse a dicha situación, de crecerse al momento difícil y crear
expectativas de éxito, que el momento que se vive es duro pero si se tiene la
convicción se pueden lograr éxito en el futuro y todos sus esfuerzos se verán
recompensados; es lograr que el equipo se ponga la camiseta, como se dice
burdamente, no porque se les tenga condicionados si no por convicción propia.
Las
características de principales de los líderes es que son buenos oradores, tienen
conexión con los sentimientos de sus colaboradores, le dan razón a dichos
sentimientos, les dan una visión alentadora del futuro, generan en sus
colaboradores animo y esperanza de que al final todo será recompensado, lo cual
les da una razón para seguir esforzándose.
Lo que posibilitará el cambio será la mirada nueva con que los
docentes encaren su trabajo,
pues esa mirada nueva les hará organizarse, relacionarse y actuar de manera
diferente. Y esa manera diferente de organizarse, relacionarse y actuar traerá
frutos nuevos. El cambio se habrá iniciado desde dentro, desde el corazón de
las escuelas. Y sus impulsores serán los/las directivos/as líderes. (Rojas, A.,
2006, p. 39).
El
aprendizaje escolar se da dentro del aula, y los docentes son los encargados de
desarrollar estrategias didácticas para que sus alumnos adquieran
conocimientos, los planes y programas de estudio marcan los objetivos y la
pauta a seguir para el logro de estos, pero es importante resaltar que el
responsable del aprendizaje de los alumnos es el maestro, el cual deberá
comprometerse con la profesión que eligió (docente), alumnos, padres de
familia, centro escolar y sociedad, estoy totalmente de acuerdo con Rojas,
cuando señala que
la responsabilidad de los aprendizajes es primordialmente un asunto de
los profesores y las profesoras en las aulas. Los docentes, desde el momento
que reciben una remuneración, por muy menguada que sea, se comprometen a que
los niños, niñas, jóvenes o adultos aprendan bajo su responsabilidad. Se
comprometen ante quienes les pagan, pero especialmente ante cada niño, niña,
joven o adulto que acudió a aprender con él o ella. (Rojas, A., 2006, p. 40).
Es
por ello que a la hora de contratar a un docente para hacerlo parte del
plantel, es porque los directivos confían en la capacidad de los docentes para
transmitir conocimientos y llevar a cabo su trabajo con empatía y
responsabilidad; y es inaceptable tratar de justificar el cero aprendizaje de
los alumnos mediante las diversas condiciones desfavorables con los que estos
cuenten.
El
plan y programa de estudios, y el currículum son determinantes en la planeación
del buen aprendizaje, estos elementos se determinan observando el fenómeno del
aprendizaje, disponiendo u ordenando los tiempos, recursos humanos y recursos
materiales para el logro de los educandos. (Rojas, 2006, sección Bases del
liderazgo en educación, párr. 1).
Las
escuelas más destacadas basan su éxito en gestionar hábilmente cuatro aspectos
importantes como un buen clima escolar, gestión institucional centrada en lo
pedagógico, liderazgo directivo y técnico preciso y formar una alianza entre
escuela y familias. Es importante cuidar las buenas relaciones no solo entre el
personal de la institución, también se deberá propiciar un clima armonioso con
los alumnos, entre los alumnos y la comunidad; en donde el punto de partida sea
el real compromiso con el aprendizaje de los alumnos para que estos desarrollen
al máximo sus capacidades y adquieran las competencias necesarias para afrontar
retos personales, académicos y profesionales.
Rojas (2006), señala que “para esas escuelas de calidad los factores son
muy importantes pero no determinantes, tampoco son obstáculos insalvables a los
aprendizajes de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes a los que deben
atender” (p. 77), si bien es cierto que existen factores que pudiesen afectar
el rendimiento escolar, llevando una buena gestión escolar se pueden
sobrellevar y lograr el aprendizaje significativo en el alumnado, guiándolos en
un ambiente escolar efectivo, poniendo atención en el ánimo de su comunidad y
creando estrategias que los motiven y les cree empatía hacia los objetivos por
los cuales se están esforzando.
De
acuerdo a la OCDE, para mejorar el liderazgo escolar, se identificaron cuatro
áreas de acción que ayudan a mejorar dicho liderazgo, mejora los resultados
escolares y favorece al clima escolar, estas áreas de acción destacan la
necesidad de
·
(Re) definir las responsabilidades del liderazgo
escolar, concentrándose en funciones que pueden mejorar los resultados
escolares.
·
Distribuir el liderazgo escolar, comprometiendo y
reconociendo una participación más amplia en los equipos de liderazgo.
·
Desarrollar habilidades para un liderazgo escolar
eficaz a lo largo de diferentes etapas
de la práctica.
·
Hacer del liderazgo escolar una profesión más
atractiva al asegurar salarios y perspectivas de carrera apropiados.
(OCDE, 2009, p. 7).
Cuando se es parte de alguna institución educativa, ya sea como
estudiante, docente, administrativo o directivo; es importante preguntarnos
como vemos a la institución, si creemos que la gestión escolar no está siendo
llevada del todo bien, hacernos participes del sentimiento colectivo para ver
más allá y encontrar el porqué de la falta de liderazgo, de interés y del por
qué las cosas se hacen de manera monótona
sin el entusiasmo y clima educativo necesario para el buen desempeño de
la institución como un todo; para poder auto diagnosticar nuestro centro
escolar primero se deben plantear una serie de preguntas como ¿Dónde estamos?,
¿en dónde nos gustaría estar?, ¿Cuáles son nuestras prioridades? y ¿Qué estamos
haciendo para lograrlas?.
La auto gestión es una buena manera
de descubrir nuestras fortalezas y debilidades, oportunidades y amenazas, dicha
gestión podemos realizarla a nuestra propia persona, a una organización o
institución educativa, es una poderosa herramienta que nos da un diagnostico de
donde y como estamos posicionados.
La administración educativa es muy
amplia y lo entiendo como el todo de la institución debido a que abarca todos
los aspectos, papeleo, tramites, cuidado de las instalaciones, del personal, gestión,
etc…;la gestión educativa es una parte de la administración educativa la cual
maneja de acuerdo a (Rojas, A., 2006, p. 75).
·
Clima escolar
(organizacional) caracterizado por las buenas relaciones entre los alumnos/as,
los/as docentes, el personal directivo no docente, las familias y la comunidad.
·
Gestión
institucional centrada en lo pedagógico. El aprendizaje de los alumnos en el
centro de su accionar.
·
Liderazgo
directivo y técnico, proyectos educativos con metas concretas y priorizadas,
reglas claras y explícitas, profesionalismo y ética del trabajo, planificación
y evaluación, desarrollo profesional docente, compromiso e identidad
institucional.
·
Alianzas
entre escuelas y familias.
en efecto y como tal cual se menciona
la gestión educativa se encarga de gestionar diversos aspectos para una
administración educativa eficaz. Los dos libros son muy interesantes y vale la
pena leerlos detenidamente para ampliar el panorama del liderazgo y la gestión
escolar.
Referencias
OCDE.
(2009). Mejorar el liderazgo escolar,
herramientas de trabajo. Recuperado de http://www.oecd.org/edu/school/43913363.pdf
Rojas,
A. (2006). Bases del liderazgo en
educación. Chile: Andros impresores.
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